
Si bien las expectativas empresariales e industriales mantienen una tendencia general negativa, el informe de Tendencia de Negocios del INDEC revela un leve sesgo de recuperación en el Índice de Confianza Empresarial (ICE), que en febrero de 2026 se situó en -18,7%, mostrando una mejoría frente a los niveles de finales de 2025. Este proceso se desarrolla bajo un contexto crítico marcado por la caída en la actividad productiva, serios problemas de empleabilidad y mantenimiento de la fuerza laboral, y el cierre de unidades productivas que afecta la estructura del sector. Un punto de fricción central en el análisis es que las empresas señalan a la baja en el consumo como el principal escollo que impide su desarrollo, a pesar de que datos oficiales recientes indicaron que en 2025 el consumo privado experimentó una recuperación superior al 7%. No obstante, la percepción actual es sombría: casi el 30% de las firmas sostiene que su situación actual es mala, mientras que un 32,9% anticipa que los precios promedio de venta podrían subir en el próximo trimestre.

La evaluación del presente industrial refleja una brecha significativa entre las expectativas y la realidad operativa. Según el relevamiento de febrero, el 53,4% de los empresarios considera que su cartera de pedidos se encuentra por debajo de lo normal, mientras que apenas un 2,2% percibe niveles superiores a la media. Esta debilidad en la demanda interna es citada por el 51,9% de las compañías como el factor más importante que limita su capacidad para aumentar la producción, superando ampliamente a otras preocupaciones como la incertidumbre económica (6,7%) o la competencia de productos importados (11,8%). El contraste entre esta percepción y el rebote del consumo del año anterior sugiere una desaceleración en el ritmo de gasto de los hogares hacia el inicio del presente año.

En cuanto a la salud financiera de las organizaciones, el panorama no es alentador. Un 23,5% de las empresas califica su situación financiera actual como mala, y un 35,1% manifiesta que el acceso al crédito es difícil, lo que restringe las posibilidades de inversión y mantenimiento de capital de trabajo. Al analizar la situación general de sus negocios, el 29,6% de los directivos encuadró su presente como malo, frente a un escaso 6,4% que lo definió como bueno.

Las proyecciones para el trimestre comprendido entre marzo y mayo de 2026 anticipan una continuidad en la política de cautela y ajuste de costos. En materia laboral, el 16,4% de las firmas espera una disminución en su dotación de personal, mientras que solo el 4,7% proyecta contrataciones. De igual manera, el 18,6% de las fábricas prevé reducir la cantidad de horas trabajadas por su personal afectado al proceso productivo. En lo que respecta a la producción, el balance es ligeramente negativo con un -2,1%, ya que un 19,9% de los encuestados espera que el volumen disminuya frente al 17,8% que aguarda un incremento.
Finalmente, el comportamiento de los precios sigue siendo una variable de alta sensibilidad. El 32,9% de las industrias espera aumentar sus precios promedio de venta en los próximos tres meses, mientras que el 56,8% planea mantenerlos sin cambios y un 10,3% evalúa disminuirlos. Estos datos subrayan un escenario donde la estabilidad empresarial sigue dependiendo de un equilibrio inestable entre la necesidad de ajustar valores nominales y el temor a profundizar la caída de las ventas en un mercado interno que los propios industriales perciben como insuficiente para traccionar la actividad.